Mercado humano
Bar. Discoteca. A veces la misma cosa, alternando sus nombres.
Entra y echa un vistazo. Observa, ¡carne a la vista!
Entra y echa un vistazo. Observa, ¡carne a la vista!
¡ATENCIÓN!
Nombre: ??
Edad: ??
Ojos: Algún color...
Ilusiones: ??
Sueños: ??
Fantasías: ??
Debilidades: ??
Puntos fuertes: ??
Fobias: ??
Razones para estar allí: ??
Características de interés:
-No es fea.
-Buenas tetas.
-Buen culo.
-Ningún defecto físico aparente.
OBJETIVOS:
-Si no puede ser nada más, su número.
-Si puede ser algo más, un rato de lío.
-Si todo va bien, polvo rápido.
MEDIOS PARA LOGRARLO:
-Saludo elocuente (el de siempre).
-Frases manidas.
-Juego de miradas entre seductor omnipotente, y corderito degollado.
-Invitaciones a copas y más copas: emborracharla.
-Tocamientos varios.
-Guiños e indirectas.
Tras el objetivo logrado, abandonar el lugar y esperar 3 días para llamar a la persona en cuestión (sólo, y repito, sólo, si no ha habido "Polvo rápido").
En el Mercado Humano, muestra tu producto y quizás, quizás te lleves otro a casa.
En el Mercado Humano no importa quien eres, sino quien puedes ser.
Es una subasta, y puedes ganar. Hay premio y puede ser tuyo, anímate.
No eres quien eres, sino lo que tienes. No eres lo que tienes, sino lo que parece que tienes.
PD: ¿HASTA CUANDO TE DURARÁ EL DISFRAZ?



2 Comments:
para todo eso te hace falta la hipocresia cantante y danzante del mundo patéticamente correcto en el que vivimos y por supuesto, un físico que-te-cagas, sin él no eres nada.
Completamente de acuerdo. Pero aún más, yo diría que prefiero ser nada, a ser eso. Siendo "nada", antes que cosificador, antes que "Don Juan", antes que "un capullo".
Nada somos, y por eso nos temen.
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