1.08.2007

Niña de greñas rojas... te robé unos besos

Tuve que besarte, si no, ahora, no podría respirar.
Cuando te miro, veo reflejada en ti mi yo pasado más reciente. Veo en ti la belleza de la despreocupación, la alegría del vivir, la búsqueda del yo más anárquico. Tu mirada es fuego juvenil, y yo a tu lado, no se que decir, pues tales son mis pensamientos cuando no ando lejos, y cuando me sonríes, ¡ay, niña de greñas rojas!, cuando sonríes me invade un tierno calor que aflora de muy adentro.
Corrí, corrí tras tuya, necesitaba besarte. En todo el fin de semana creí no encontrar el momento idóneo para hacerlo, así que el momento surgió cuando tú te marchabas. El último instante, el ahora o a saber cuando. Tuve que correr tras tuya, para alcanzarte, porque ya te alejabas. Nos habiamos despedido con un beso en cada megilla, dos besos dulces en amarga alarma que me rompían en mil pedazos. Tuve que correr algunos metros y besarte, si no, ¿qué hubiese sido de mi? Desdichado por haberme negado a mi mismo, no me lo habría perdonado. Pero lo hice, te besé. Seguramente ahora no sería el mismo de no ser por aquellos besos en medio del frio de la noche. Negar mis impulsos más, ya no podía.
Llegué junto a ti y te dije que me dieras un beso, pero te lo pedí sólo porque llevabas la cara cubierta, de otra forma te lo habría arrebatado, creeme; tanto lo necesitaba. Reiste y me besaste, no se qué pensabas, pero lo hiciste. Te tenía frente a mi, y había sentido tus labios en los mios durante un instante tan fugaz que apenas lo pude apreciar; ya no veia nada más que tu figura frente a mi, tu aura brillando y la oscuridad a mi alrededor, así que no pude detenerme y te robé algunos picos más. Respiré aliviado, fue como un juego de niños, y acepte que tenías que marchar, aunque no te hubiese dejado ir. Estabas cansada, mucha celebración, ninguna hora de sueño.
Quizá fui egoista, no lo niego, te besé porque no pude remediarlo, mis piernas me habían llevado junto a ti, y no había solución. Como el imán que acercas poco a poco a otro imán, y no puede remediar su fuerte atracción. Eres pura energía que me atrae a ti. Tu mirada, tu greña traviesa, tu sonrisa punkillosa... Se que sólo eres una más, se que eres un ser más en este mundo plagado e infestado, pero eres única y no puedo dejar de desearte por tu unicidad.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Montañas de ensaladilla rusa...

10:33 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Montañas de ensaladilla rusa...

1:20 p. m.  

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