11.27.2007

VERDE, TECNOLÓGICO Y NUCLEAR

Hola. Me llamo Rebeca. Y vivo con mi familia en una hermosa urbanización, en la parte oeste de la región, a las afueras de la ciudad. Un enorme muro y varias vallas electrificadas hacen de nuestra zona residencial un lugar tranquilo y seguro, donde nuestros hijos pueden crecer sanos y felices. Llevamos viviendo aquí algunos años, y nos sentimos realmente afortunados por la suerte que tuvimos con aquel ascenso en la fábrica. El señor sabe premiar a sus más fieles seguidores.

Ernest, mi marido, es un hombre fiel y trabajador. Roberto, Ana y Melissa, son los mejores hijos con los que nadie hubiese podido soñar, buenos estudiantes, obedientes, duermen sus siete horas y media de sueño, y además toman la cantidad de prozac diaria recomendada por los médicos sin rechistar, es más, les encanta. Melissa es la más pequeña de nuestros tres hijos.

Nuestra casa es preciosa. Tiene los últimos avances tecnológicos e higiénicos que han salido al mercado. Filtros de agua en cada grifo, ya que es muy importante beber un agua limpia de residuos tóxicos para tener buena salud; filtros de aire, para poder respirar con tranquilidad, reguladores de la humedad y la temperatura, climatización en toda la casa… Las cocinas y los baños se limpian automáticamente, con tan sólo una orden. ¡Tenemos, incluso, un moderno calentador de agua solar! Con él aportamos nuestro modesto granito de arena en ayuda a la Tierra, ya que siempre nos hemos considerado ecologistas y amantes de la naturaleza. Nos sentimos en deuda con nuestro mundo, y le estamos agradecidos por todo lo que nos ofrece... Hablando de naturaleza: tenemos un enorme y precioso jardín, con todo tipo de plantas y flores exóticas, que se riegan por aspersión cada noche llegadas las 11:16 horas, el césped siempre lo mantenemos bien recortado y cuidado, y tenemos un lago precioso con peces plateados. Además, tenemos dos coches eléctricos de último modelo, que no contaminan el medio ambiente.

Nuestros vecinos son un encanto. No podemos tener ninguna queja sobre ellos. Nos saludan cada mañana al salir hacia nuestros trabajos. Todos ellos y ellas con amplias y plácidas sonrisas, y con buenos modales. Además nunca se meten en los asuntos de los demás, y eso nos gusta. No los conocemos demasiado, pero sí lo suficiente para pensar que seguramente son la gente más amigable con la que hemos tratado jamás.

Vivimos en un barrio seguro, cientos de cámaras situadas en altos postes, en cada calle, parque o esquina, velan y cuidan de nosotros las 24 h. al día. Todo es verde y bello. Hay árboles por todas partes, con casitas de madera para los pájaros colando de sus ramas. Todo es tan perfecto, me siento tan afortunada, que no puedo disimular la sonrisa que se dibuja en mis labios.

Hoy es un viernes cualquiera. Roberto y Ana estarán a punto de volver de la central de energía nuclear, ya que hoy han pasado el día allí junto a toda su clase, observando las instalaciones de la planta. Idea del profesor de Energía y Tecnología. Les estoy preparando una tarta de fresas que yo misma cultivé en mi terraza. En cuanto merienden, nos prepararemos para salir a pasear por la manzana, e iremos a algún parque una hora o dos. Como siempre nos pondremos crema solar, Factor-2000, para protegernos de los rallos ultravioletas, y nos pondremos la ropa de fin de semana. Disfrutaremos viendo a nuestros hijos columpiándose, o jugando a pillar. Y al volver a casa, prepararé pavo al horno, después veremos la televisión, algún programa educativo o quizá algún documental sobre animales en peligro de extinción, y nos acostaremos temprano para mañana madrugar e ir al centro comercial. Pasaremos el día allí, y haremos la compra… Veamos, tengo la lista por aquí:


champú biodegradable concentrado
desodorante, café descafeinado,
dos cajas de prozac, sacarina,
ambientador a base de concentrado plantas aromáticas naturales
tofu, huevos, lechuga, cebollas, salchichas
coliflor, uvas, peras, arroz, ver que tenga la etiqueta OMG
preservativos, barra de labios,
parches de nicotina de tabaco natural
vitaminas, crecepelo…

7 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Así de brutal.
Así de real.

6:59 p. m.  
Blogger  Ladrón de mandarinas said...

¡Pero mira qué felices son...!

10:37 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

"La felicidad puede ser la peor de las cárceles".

6:23 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Al llegar a casa después de hacer la compra, encontré a mi marido en nuestra cama de matrimonio extra grande con la hija pequeña... entonces le maté, quemé la casa y luego me suicidé.

9:12 p. m.  
Blogger UnTal said...

P.D. Gracias a Arni por las imágenes fotomontadas ;)

4:45 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Que fuerte me parece que la reaildad llegue a ese extremo. Que fuerte me parece que la gente no haga nada x evitarlo y simplemente se dedique a ir a lo facil. HASTA CUANDO VAMOS A VENDER NUESTRA LIBERTAD!!Xk no nos lebantamos, alzamos la mirada y luchamos x lo que queremos? Si lo que quieres es ser prisionero de la sociedad para toda tu vida...Yo no estoy dispuest@ a seguir tu camino.Cada uno es dueño de si mismo!!El progreso esta en nuestro espiritu y no en una ciudad!La felicidad solo se encuentra con la absoluta libertad!

1:02 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

de res home. copiraich publico

12:20 a. m.  

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