1.18.2006

Su problema es nuestro problema


Quienes son ricos, junto a quienes aspiran a serlo, viven por y para el dinero. Es el sentido de sus vidas, y es la meta inalcanzable que persiguen incansablemente. Obtienen dinero. Pero quieren más. Obtienen poder. Siguen queriendo más. ¿Habéis oído eso de "siempre habrá alguien por encima tuya"? Yo sí. Os lo aseguro, odio esa maldita frase. Y lo peor es que es cierta. Al menos, en la medida en la que nos lo imponen. Pues hay un tipo de gente, que al comprender esta frase, decide ser quien está por encima de todos los demás. Al menos, de todos aquellos que pueda. E ir subiendo peldaños. Uno tras otro. Tras otro. Y tras otro. Y se supone que al final estará el divino Cielo, el honorable Valhala, el maravilloso Edén, el carismático Paraíso o la encantadora Beberly Hills. O cualquier otra cosa. La ambición por el "progreso" que nubla las mentes de casi toda la población occidental tiene diferentes características, pero hay una que se cumple en todas: el mundialmente extendido, y cruelmente propagado "más y más". Nuestra civilización con sus respectivas enfermedades, y sus nocivos (necesarios, según nuestros expertos) efectos. En este caso, el "más y más" de las propiedades, del dinero, del poder, de la fama, de la adulación, de la opulencia, ... Los ricos. Para ellos su dinero, si nos permitieran ellos vivir sin él. Pero, ¡ay, con estos ricos, que no contentos con amargarse sus vidas, nos la amargan a los demás! Televisiones y ordenadores al alcance de casi todo el mundo. Para que luego nos quejemos. Eso sí, seguimos sin saber qué es la felicidad. Si se come, o se bebe, o se compra por internet. ¿Quizás en una subasta cibernética? ¿En el hipermercado más próximo? Yo no lo sé. Pero se ve que los ricos tampoco. Siempre obsesionados con sus posesiones, pegados a su "tesoro" como aquel bicho en aquella famosa trilogía. Y es que "el dinero no da la felicidad", digo. "Pero ayuda a conseguirla", me dirán. Pues, ¿qué felicidad da entonces? Que alguien me responda si ese montón de metal y papel que de poco nos sirven realmente, tiene alguna utilidad. Se hace cierta la frase de "Piensa como un burgués y vivirás como un esclavo".

Sí, el dinero significa poder. Significa propiedades. Significa restaurantes de lujo, y un Rolls-Royce. O un Mercedes-Benz. O un viaje al Caribe. O tener a tu hijo en un colegio privado donde le adoctrinen en ser un pedante y arrogante mequetrefe, con mucho futuro, por supuesto. El dinero también significa fama. Significa opulencia. Significa control. Y seguridad.

Pero... ¿de veras significa felicidad?

El papel arde. El metal se funde. Los coches se estropean. Los viajes se cancelan. Los aviones caen en picado y te convierten a ti y a los demás pasajeros en carne picada para pizzas. En fin, un montón de variopintas posibilidades. Pero, sin duda alguna, estas no significan FELICIDAD. Porque viajar de hotel a hotel, no es felicidad. Porque tener lo mismo que todo el mundo pero más caro, no es felicidad. Porque las piedras preciosas no te hacen mejor persona. Porque el dinero no te consigue a un amante sincero, te consigue un muñeco inflable. Porque las sonrisas de los ricos, sólo cuentan si aumentan el dinero de la nómina. Porque colágenos, silicona, y fama, no son felicidad. Porque en el mundo de la fama, no eres tú, sino lo que se supone que eres. Porque esos millones de personas que condenas por tu estilo de vida, siguen muriéndose incluso aunque apartes la mirada. Incluso aunque dones esa mierda a esa ONG. Porque por mucho dinero que tengas, por muy alto que estés, y por mucha gente que tengas debajo, nunca serás feliz. Porque por mucho que oprimas a tus semejantes, con la excusa de que has trabajado duro para ello, nunca serás feliz.

No, el dinero no es felicidad. La felicidad, no se puede comprar.

1 Comments:

Blogger UnTal said...

¿No lo sabe? El Dinero no da la felicidad... ¡Pruebe a buscarla en otra cosa!

1:31 a. m.  

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