No es que tus padres sean unos siervos del Estado disfrazados de progenitores. No es que tu médico de cabecera sea en realidad un colaborador directo de la Tecnocracia imperante haciéndose pasar por humilde matasanos. En realidad ellos no tienen ni puta idea. En realidad sólo repiten como putos loros sus roles hasta aburrir. Hasta aburrirnos y hasta aburrirse a sí mismos.
Tanto se aburren que, a veces, cuando no saben como hacer mínimamente interesantes sus mediocres vidas, se van de viaje para siempre con una sobredosis de lorazepam. O diazepam. Y entonces todos les cantan alabanzas y recitan lo buenos que eran. Lo buenos que éramos. Lo buenos que somos todos.
Ni siquiera ese maldito policía empeñado en saber quién escribe mierda antisocial en internet, para descubrir potenciales criminales, ni siquiera ese jodido cabrón tiene algún motivo real por el que vivir. Sólo putos sucedáneos de heroicidad, valor, coraje, honor, orgullo, esperanza...
¿Esperanza? Sí, esperanza. Se cuentan en millones toda esa gente que, a falta de otras drogas o como complemento de las mismas, emplea la esperanza. La puta esperanza. Ese calmante, adiafórico aniquilador de la capacidad de entendimiento. Esa mierda que impide que reaccionemos a tiempo. A la mierda la esperanza. Sólo el fuego purifica.
Tanto se aburren que, a veces, cuando no saben como hacer mínimamente interesantes sus mediocres vidas, se van de viaje para siempre con una sobredosis de lorazepam. O diazepam. Y entonces todos les cantan alabanzas y recitan lo buenos que eran. Lo buenos que éramos. Lo buenos que somos todos.
Ni siquiera ese maldito policía empeñado en saber quién escribe mierda antisocial en internet, para descubrir potenciales criminales, ni siquiera ese jodido cabrón tiene algún motivo real por el que vivir. Sólo putos sucedáneos de heroicidad, valor, coraje, honor, orgullo, esperanza...
¿Esperanza? Sí, esperanza. Se cuentan en millones toda esa gente que, a falta de otras drogas o como complemento de las mismas, emplea la esperanza. La puta esperanza. Ese calmante, adiafórico aniquilador de la capacidad de entendimiento. Esa mierda que impide que reaccionemos a tiempo. A la mierda la esperanza. Sólo el fuego purifica.



4 Comments:
Bum.
Pero, ¿acaso necesitamos una redención?
¿Acaso un nuevo cura? ¿¡un nuevo inquisidor!?
Y es que Torquemada también tenía discursos incendiarios:
¡Este es un valle de lagrimas!
¡Solo tras purificaros lograreis la salvación!
¡La vida es el paraiso!
¡el paraiso es la salvación!
¡Cualquier otra cosa es putrefación!
Permiteme dudar pues: permiteme la esperanza, permiteme un presente, permiteme una vida:
Que sea La alegría y no el resentimiento.
lo siento, Al Azif, no te enfades
XD
;P
Un abrazo :D
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