
La cintura de un camaleón. ¿Es estrecha?
El caos es un elemento indispensable para la autonomía del individuo, pues lo fuerza a tomar sus propias decisiones. Unirse a otros o no hacerlo, para VIVIR, para divertirse tan sólo es decisión suya, de nadie más, y no está obligado a formar parte de ninguna sociedad, ni mentira semejante. Puede permanecer en un grupo pequeño, grande o estar solo, y no hay opción más válida, sólo importa el deseo de cada cual.
El bien de la sociedad nunca será el bien de los sujetos inmersos en ella, la clonación de intereses es estúpida.
Las sociedades son monstruos que pretenden ser eternos, buscando sobrevivir a costa de lo que sea, y para ello es necesario erradicar la voluntad de quienes las forman. Sólo así se genera la obediencia requerida para el mantenimiento de sus vicios.
Debemos, si queremos ser libres, dejar atrás la cadena del grupo [como idea de colectivo que sustituye nuestra percepción individual del entorno] , las ataduras de lo social [como meta más allá de nuestro interés], y empezar a llevar a cabo la Revolución Personal, que afecta tanto a nuestro interior como a aquello que nos rodea. No significa esto que el objetivo sea el aislamiento, sino el conocimiento personal, el cambio profundo en nuestra mente, debemos cambiarnos a nosotros mismos para convertirnos en nuestro propio mundo, el mundo que ansiamos y que habita nuestros sueños.



0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home