8.24.2006

La destrucción de los símbolos

Religiones, ideologías, estéticas predefinidas, equipos de fútbol, conceptos prefabricados, ideas creadas y utilizadas para la dominación de unos sobre otros, para la alienación de los individuos, la enfrentación de la gente contra la gente, la anulación del ego personal, y la exaltación del egocentrismo mercantil. Tal cantidad de basura nos es vendida como objetos en la estantería de un supermercado, presentada con diferentes banderas, himnos, símbolos (entre los que se incluyen las mitificadas figuras de personajes idealizados), colores, y olores, aunque idénticos, tanto que, una vez que has sentido cada uno de sus tufos es imposible diferenciarlos.

Quien no encuentra un hueco en este estercolero, quien no tiene su sitio en alguna de las absurdas y múltiples corrientes espectaculares ni utiliza sus emblemas, es tachado de loco o de automarginado. Una persona sin ideología o supuesto alineamiento "político", que no forma parte de ningún partido, asociación, colectivo, o sindicato existente es tachado de pasota, apolítico, e incluso de conformista. En según qué círculos, no lucir un parche o una chapa bien vistosos, con alguno de los variados y variopintos símbolos políticos (me refiero también a los rostros de esos mártires de la "revolución") y no vocifera viejas y nuevas consignas es un desertor. De igual forma, quien destruye o deforma ciertos signos es acusado de ser "del otro bando".

La símbología absorbida por el espectáculo, no es más que la representación de nuestra propia alienación, que nos mantiene enganchados en trifulcas absurdas, peleándonos, e incluso matándonos, impidiendo que enfoquemos nuestros esfuerzos hacia un avance natural del individuo y la naturaleza de la que formamos parte, y dejando de lado al auténtico "enemigo" común, que vive en lujosos chalets adosados alejados de las urbes, pero que habita también en nuestras propias mentes.

Nosotros, abogamos por una crítica feroz a la utilización del simbolismo, ya que creemos que no puede aportar nada positivo para nada ni nadie. Nosotros no somos de ningún bando, no pertenecemos a ningún movimiento, religión o casta. Todo esto está empezando a ver su final.

A pesar de que mucha gente sigue sin aprender nada del pasado, que siguen sin comprender que los roles y actitudes que adaptan son, desde hace mucho tiempo (si no lo fueron siempre) parte del espectáculo capitalista, cada día más gente se da cuenta de la inutilidad de toda esta parafernalia, generada y propagada por los medios manipulación, e inventan nuevas formas de luchar y alterar estos símbolos, borrando todo rastro de seriedad, creando una crítica clara y burlona a toda etiqueta y mito.

Si Ernesto levantara la cabeza y viera lo que han hecho con ella: impresa en cigarrillos, posters, camisetas, chapas, banderas, y todo tipo de objetos absurdos e inútiles exclamaría horrorizado:

"¡Oh, my God!"

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Bravo, bravo y bravo.


http://tumbasdsal.blogspot.com/

11:44 p. m.  

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